172 años del infortunio nacional



• Y ya estamos divididos, como cuando perdió México la mitad de su territorio

Por Christian Villalobos

Este 2020 iniciamos el año con la noticia de la muerte de un general iraní. Todo el mundo pudimos ver la acción militar de los Estados Unidos y la de un presidente que encarna algunos de los ideales fundamentales del pueblo yanqui, el cual invade a las naciones queriendo imponer sus ideologías, su sistema económico entre muchas cosas más. En la ya muy gastada justificación de llevar orden, democracia y progreso al mundo, en su espíritu de superioridad.

Pero lo que poca gente sabe es que este “Modus Operandi”, fue puesto en práctica por primera vez contra México en el año de 1846 y funcionó tan bien que lo siguen implementando hasta nuestros días.

En la memoria colectiva de los mexicanos existe un pasaje gris del que no queremos acordarnos. Sin embargo nos duele, porque es una herida que aún no se cierra.

La gran mayoría de los mexicanos piensan que Texas, la Alta California y Nuevo México fueron vendidos por Santa Anna, cuando en realidad esta idea tan difundida entre el público es el resultado de años de implantación de una historia oficial a modo de los gobernantes y para acabarla del gobierno del vecino del norte.

La verdad es mucho más compleja y vergonzosa de lo que queremos admitir, ni el gobierno mexicano ni el ex presidente Antonio López de Santa Anna reconocieron la independencia de Tejas (en esa época se escribía con “j” y no con “x”) producto de la invasión disfrazada de rebelión independentista de colonos.

Después de 10 años de la revolución texana, los Estados Unidos comenzaban a debatir sobre si incorporar a Texas o no a su territorio, ya que la incorporación de este estado causaría un desequilibrio político en el congreso del país vecino del norte, debido a que Texas sería un estado esclavista.

Sin embargo llegó a la presidencia yanqui un hombre llamado James Polk, que en mucho podemos comparar con el presidente actual de ese país. Él estaba decidido a anexar Texas, fue la base de su campaña, por lo cual envió un ejército al frente del general Zachary Taylor, quién cruzó el río nueces, el cual se consideraba la frontera de Texas por los mexicanos, y se enfrentó al general mexicano Pedro Ampudia, derrotándolo en todas las batallas hasta llegar a la Toma de Monterrey.

Ante esta situación los mexicanos le pidieron al general Santa Anna que se encontraba en el exilio que volviera. A su regreso combatió a los estadounidenses y dejó al ejército de Taylor inhabilitado para el combate, mientras Santa Anna hacía esto, en la capital los guardias nacionales se levantaban en armas en un vergonzoso golpe de estado,  Santa Anna debió regresar a la capital a apaciguar la rebelión y pronunció un patriótico discurso buscando la unidad nacional frente al enemigo, el cual ya había tomado Veracruz en lo que fue el primer desembarco anfibio de su historia causando devastación en la población civil del puerto.

Finalmente, los soldados invasores al frente de Winfiel Scott tomaron la ciudad de México, obligando a nuestro país a negociar un tratado deshonroso donde perdíamos la mitad de nuestro territorio el 2 de febrero de 1848, siendo el presidente mexicano Manuel de la Peña quién plasmara su firma sin más remedio en el tratado.

Estamos a unas semanas del aniversario de la firma del tratado de Guadalupe Hidalgo, y hoy en día vemos resurgir los males internos que nos llevaron a esa deshonra. Es importante que no dividamos a la sociedad, no tenemos que ponernos etiquetas, “ni chairos ni fifís”. Todos somos mexicanos y hoy como ayer es un deber sagrado seguir construyendo este país, fortalecernos internamente.

Ojalá los gobiernos de todas las instancias dejaran de pensar en fomentar el voto y ponerse a trabajar fomentando el valor del patriotismo y el servicio, para que en sinergia con la sociedad podamos cada día ser un mejor país y que no se repitan los errores del pasado.

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