Demencia senil




Esta semana circuló bastante en las redes sociales un artículo que publicó un portal llamado redcomarcamx, con el título: “Psicólogo francés Gerard Simonelli asegura que AMLO padece de demencia senil”.

En plan de noticia, que desde un principio me pareció sospechosa de ser falsa, la misma está fechada supuestamente en “París, Francia” y al final dice “Con información de LeMonde” que es el diario de mayor circulación en Francia. Pero no está estructurada como se acostumbra en un despacho de prensa, más bien parece algo inventado.

Sin embargo llamó mi atención porque leí (sólo el encabezado) primero en Facebook, luego en Twitter y a continuación me llegó por Whatsap. Tanta insistencia en difundir una noticia falsa -pensé- podría contener algo de verdad, y más viendo como vemos a diario el comportamiento tan raro de AMLO que parece vivir fuera de la realidad.

Dice: “El científico y psicólogo francés Gerard Simonelli, aseguró esta mañana, ante la prensa local, que el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, presenta todos los síntomas de una persona con demencia senil, al referir que es evidente que las decisiones que toma en materia de seguridad, economía y salud pública son más producto de su imaginación y de una distorsión de lo que es real, que de estrategias fundamentadas en cualquier precepto de gobernabilidad o administración pública”.

Ah caray -pensé-, pues lo conocen o le saben algo, porque no se lo están diciendo nomás al tanteo. Me puse a buscar un poco y el portal www.redcomarca.com sí existe, es de la Comarca Lagunera y trae noticias reales de actualidad, tan reales como la de que acaba de nacer en Estados Unidos un niño de la familia real, el segundo en la línea de sucesión al trono, hijo del príncipe José Ramón López Beltrán y nieto del actual monarca Andrés Manuel López Obrador. Aunque evidentemente se trata un portal de internet Anti-AMLO, que en la parte superior izquierda está permanentemente contando los días, horas, minutos y segundos que le quedan al actual gobierno. En fin, seguí leyendo. Dice:

"No tengo nada en contra de él (del presidente López Obrador), respeto la decisión de los mexicanos de buscar una mejor alternativa para su gobierno, sin embargo, he analizado cientos de casos a lo largo de cuatro décadas. Cuando comencé en 1980 no había tanta información como hay hoy; (y) puedo asegurar que el presidente de México no goza de la plenitud de sus facultades mentales; es común que un enfermo con su padecimiento, tienda a distorsionar la realidad. -Comentó Gerard Simonelli”.

Y añadió: "Va a ser común, encontrar cada vez más contradicciones entre su proceder y sus discursos. Eventualmente, quienes padecen de demencia senil se convierten en el niño que quiere comprar un automóvil con una moneda de 10 Euros. Su capacidad para diferenciar entre lo verdadero y lo absurdo es prácticamente nula. La demencia senil es un problema de salud pública común en personas de edad avanzada, debe detectarse y tratarse a tiempo, no es un juego, quienes la padecen sufren y también sus familias”.

Aunque sabía yo que el artículo-noticia estaba diciendo cosas ciertas, seguí con la duda de que lo hubiera dicho un psicólogo y científico francés llamado Gerard Simonelli. Seguí buscando (primero por encimita porque es de esperarse que un científico famoso sea fácil de encontrar, y luego hasta en los directorios médicos de Francia) y no encontré a ningún psicólogo con ese nombre. Hay un Gerard Simonelli pero es asesor financiero en Nueva York. Creo que ese psicólogo no existe y que se trata sólo de propaganda anti López Obrador.

Sin embargo el artículo dice cosas interesantes, evidentes para quienes gustamos de observar la conducta humana, el comportamiento, cómo son las personas, y más tratándose de un caso tan importante como el del Presidente de México, pero que podrían pasar inadvertidas para la mayoría, cuya única preocupación es qué va a comer mañana. A continuación, el artículo de marras trata de explicar lo que es la demencia senil, dice:

“Los cambios en la conducta pueden darse en cualquier momento de la enfermedad. Su intensidad y frecuencia no es necesariamente progresiva, y no aparecen en todos los casos de demencia senil. Los más recurrentes son la deambulación errática, agitación-agresividad, reacciones catastróficas, desinhibición, quejas, negativismo, intrusividad y trastornos del comportamiento alimentario y sexual”.

“Deambulación errática: el paciente camina sin un rumbo en particular (esto me hizo recordar la imagen de AMLO persiguiendo paso a pasito a una paloma, que no volaba, sólo caminaba por el piso en el cruce de dos calles, y el ahora presidente la seguía, se bajaba de la banqueta, volvía a subir, según el rumbo que tomara la palomita), se puede presentar en cualquier momento y se relaciona con la desorientación”.

“Desinhibición: consiste en la emisión de agresiones verbales, acciones impulsivas y pérdida de vergüenza. Por ejemplo, atacar verbalmente a quienes estén a su alrededor y bajarles la autoestima sin entender que lastima a otros”. (¿Le suena? Todos los días, cada mañana: “neoliberales”, “conservadores”, “fifís”, “minoría rapaz”, “perros que muerden la mano que les quitó el bozal”).

“Fenómeno del Sundown: también conocido como empeoramiento al anochecer. Existen varias causas por las que el comportamiento del paciente puede alterarse negativamente al llegar la noche, ya sea el ruido, la disminución de la luz o la gente. La Asociación de familiares de enfermo de Alzheimer (AFATE) recomienda identificar la causa de la alteración, además de acompañar al paciente permanentemente y evitar los conflictos a dicha hora”. Fuera de la Noche del Grito el pasado 15 de septiembre, ¿recuerda usted haber visto en público, de noche, al presidente López Obrador? 

Y finalmente el artículo menciona una larga serie de recomendaciones a los familiares de quienes padecen demencia senil para su cuidado, mismas que consideramos no era necesario citar en estas líneas.

Buscamos en cambio qué es exactamente la demencia senil y según la enciclopedia más popular en internet es un síndrome que se caracteriza por el deterioro de las capacidades psíquicas del sujeto afectado, especialmente las cognitivas. Es decir, la disminución de la capacidad de un individuo para aprender cosas nuevas. El refranero popular lo definiría de otra manera: Chango viejo (senil) no aprende maromas nuevas.

La demencia -aclara la enciclopedia- no es exclusiva de los ancianos, aunque suele presentarse con más frecuencia entre personas de la tercera edad. Solamente la padece una minoría, pero con la edad aumenta la probabilidad de desarrollarla: de los 65 a los 90 años aproximadamente, la probabilidad se duplica cada cinco años.​

La demencia se refiere a un conjunto de síntomas adquiridos de tipo cognitivo (confusión mental, pérdida de memoria, deterioro intelectual, desorientación, disturbios en el lenguaje, anormalidades visuoespaciales, etc.), e incluye -como ya se dijo- el deterioro de funciones cognitivas. Una de las funciones más sensibles y por lo tanto una de las más afectadas es la memoria. La capacidad para almacenar nueva información se reduce en los pacientes que sufren de demencia senil (amnesia anterógrada) y, al mismo tiempo, puede haber pérdida de las memorias que previamente se habían formado (amnesia retrógrada).

Los pacientes pueden presentar dificultades en el reconocimiento de caras o de lugares destacados. Otra función cognitiva que afecta al paciente con demencia senil es la dificultad para producir y comprender el lenguaje. Este problema se puede manifestar cuando haya una incapacidad de nombrar a personas u objetos, lo que puede impedir una buena interacción y relación con las personas de su entorno. En ciertos casos, se puede llegar a perder el contenido semántico al momento de hablar. Otras funciones cognitivas también pueden verse perturbadas por la enfermedad. Estas funciones incluyen la habilidad para abstraer, organizar, anticipar, iniciar y controlar conductas complejas.

Lo primero, entrecomillado, lo dice el supuesto psicólogo Gerard Simonelli; lo segundo, académicos españoles a los que cita la famosa Wikipedia en Google. Y otro médico, éste de Tepatitlán y amigo mío, lo dice de otra manera al explicar el comportamiento de López Obrador: “Lo que pasa es que ya no le sube el agua al tinaco, el derrame cerebral es inminente”.

No lo sé. Yo veo su salud mental cada vez más deteriorada. Lo que dice cada mañana me parecen sólo incoherencias, como que “no fue un fracaso el que no se haya vendido el avión presidencial, sólo que se complicó”. Complicación que costó cientos de millones de pesos tirados a la basura, que tanta falta hacen para atender la salud de los mexicanos. Del IMSS luego hablamos…

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