Cuando sólo nos queda rezar


Por Gustavo González Godina

Le voy a contar una historia (que es lo que normalmente hago en este espacio, contar historias con alguna opinión personal al final, que intenta convencer de algo a quienes me lean, a veces lo logro, a veces no, pero el intento se hace): Ocurrió hace cuatro años cuando vivía yo en Xalapa la capital de Veracruz.

Vivía en una casa propiedad de un hombre que luego supe trabajaba en la Procuraduría de Justicia (ahora fiscalía). Tenía un par de edificios gemelos de tres pisos cada uno, con tres departamentos de un lado y tres del otro, más la casa que daba a la calle que fue la que me alquiló. Se llamaba Néstor y era gangoso, hablaba chistoso.

Por algunas referencias y por comentarios leídos en internet, me enteré de que supuestamente era un funcionario corrupto, que había sido agente del Ministerio Público en una ciudad pequeña donde lo acusaban de transa, pero en esos días que me alquiló la casa, su base era en la Procuraduría en la capital del Estado.

Luego supe que lo mandaron como agente del Ministerio Público Conciliador a Acayucan en el sur de Veracruz, le dije “pórtate bien, porque allá te van a atorar en El Diario del Sur que yo dirijo desde acá si empiezas a hacer transas, luego no vengas a chillar con que te quite los madrazos”. ¡Cómo crees Godina! -me contestó-, al contrario, lo que se le ofrezca a tu gente, ahí estaré para servirles.

No pasó mucho tiempo antes de que me dijera mi subdirectora que había una queja en su contra, porque le estaba pidiendo dinero a una señora por atenderla. “Chíngalo -le dije-, nomás cerciórate de que sea cierto”. Y se arregló el asunto de la señora, lo mantuvimos vigilado.

Bueno. Tiempo después, como llegaba yo de Xalapa a Acayucan a las 6 de la mañana, caminaba desde la terminal del ADO hacia el centro rumbo a las oficinas del Diario del Sur, y pasaba yo por la parroquia de San Martín Obispo -el Santo Patrono del pueblo- casi en punto de las 6:30 de la mañana, hora en que comenzaba la primera misa del día, así que entraba yo. La misa era en la capilla del Santísimo, entrando a la derecha, un lugar pequeño para la poca gente que iba a misa a esa hora (unas 30 personas cuando mucho). Entraba, me hincaba, me persignaba y luego me sentaba unos 4 o 5 minutos antes de que llegara el sacerdote para iniciar la ceremonia.

Y cuál no va siendo mi sorpresa… que un día durante esos cuatro o cinco minutos de espera, que va entrando Néstor, mi casero, al que yo tenía por mal hombre, o por lo menos por corrupto. Me vio, se sentó junto a mí, me saludó y me dijo “¿qué pasó Godina, qué andas haciendo por acá, especialmente aquí y a esta hora?”

-Bueno -le comenté- es que tengo una sobrina que tiene cáncer y vengo a pedirle a Dios por su salud. “Haces bien -me dijo- el mejor médico es la oración. ¿Cómo se llama tu sobrina?” Le dije. “Mira -agregó- yo estoy en un grupo de oración, y le vamos a pedir a Dios con mucha fe que le ayude”. El mejor médico es la oración… se me quedó muy grabada esa frase, que escuché de quien menos lo esperaba.

Para no hacerle el cuento largo, a mi sobrina (que no tenía Seguro Social en esos momentos) se le atravesó un personaje que tenía muy buena amistad con un alto funcionario del Centro Médico de Occidente (del IMSS) en Guadalajara, le dio una tarjeta y lo mandó con él. Fue a verlo y le dijo éste a mi sobrina que buscara la forma de afiliarse, lo hizo, la operaron, le dieron su quimioterapia (gratis todo) y se alivió por completo. La revisan cada seis meses para vigilar por si aparece el cáncer en otro lado, pero está bien de salud.

Y me volví a acordar: El mejor médico es la oración. Tengo a un amigo en Guadalajara, al que hace dos años le detectaron que tiene muy crecido el corazón, tanto que le funciona sólo una tercera parte del mismo, y en uno de esos estudios que le hicieron le descubrieron además un tumor en un pulmón, que no se lo pueden extirpar por los mismos problemas con su corazón.  Algunos amigos, entre los que me cuento, le pedimos mucho a Dios por Él, oramos, y el hombre ahí está, aparentemente bien. A veces dejar de salir a trabajar algún día de la semana porque se siente muy débil y muy cansado, pero casi lleva una vida normal, no puede hacer esfuerzos pero ahí anda.

¿Y a qué viene todo esto?, bueno a que hace unos días vi algo en una de las redes sociales, en el WhatsApp, que me hizo recordar estos casos. La situación en México es tan preocupante, la capacidad de destrucción del presidente López Obrador es tanta (está destruyendo todas las instituciones, empezando por las que más les servían a los pobres como el Seguro Popular y las estancias infantiles, y va por el INE para controlarlo con miras a su reelección), que algunas personas creen que sólo nos queda rezar.

El Presidente tiene ya casi todo bajo su control, el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, la Comisión Nacional de los Derechos humanos, las Fuerzas Armadas, todo, por eso se puede dar el lujo de andar organizando rifas y poniéndose apodos, no le bastaron los mil que ya se había ganado (entre los más recientes el de Pito López y Cobarde Matoncito), ahora se ganó el de El Cacas, que fue TT mundial durante diez horas y en el país durante dos días.

¿Cuándo algún otro presidente de México se había expresado así: “¡Fuchi caca!”?, pero AMLO se puede dar ese lujo porque lo único que tiene que hacer es sembrar el odio cada mañana y dividir a los mexicanos. Esa es la causa de tanta violencia, tanta agresión, de acciones tan desalmadas como matar a alguien a golpes y luego pegarle el tiro de gracia en la nuca, como descuartizar y desollar a una mujer… el país está lleno de odio, no hay una barrera moral que detenga a los delincuentes y asesinos, diario se nos predica el odio de unos contra los otros, y ahí están las consecuencias…

Y ante esta situación, hay quienes creen que ya no tiene remedio, que no hay nada qué hacer, y que contrariamente a lo que dice Joan Manuel Serrat en sus Cantares: “Cuando de nada nos sirve rezar”, en este caso sería “Cuando sólo nos queda rezar”, de ahí el título de esta columna. Lo leí primero en el WhatsApp y luego en el Facebook:

“México está enfermo, oremos así por nuestra patria”:
“Santísima Trinidad, Dios Todopoderoso, Sangre de Cristo, destruye al demonio, inhabilita y paraliza las trampas de los que están manipulando a México”.
“Inmaculado Corazón de María, pisotea al demonio, inhabilita y paraliza las trampas de los que están manipulando a México”.
“San Miguel Arcángel, encadena al demonio, inhabilita y paraliza las trampas de los que están manipulando a México”.
“¡Oh Jesús!, mi Dios y Señor, eres Tú quien gobierna el corazón de cada mexicano, perdónanos si te hemos ofendido, pero escúchanos Señor, MEXICO TE NECESITA. Cambia la escasez por abundancia, el odio por amor, cambia la ofensa por perdón y la tristeza por alegría, cambia la guerra por la paz y el dolor por esperanza; sé Tú, Señor, nuestro guía, ilumina nuestro camino, ilumina a todos los mexicanos para que seamos cada día mejores seres humanos y mejores hermanos. ¡Libéranos Señor!, en el nombre de Jesús”.

“Que esta oración -agrega- recorra cada rincón de nuestra patria”:

“Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues sólo un Dios se recrea
en tan grandiosa belleza.

A ti celestial Princesa
Virgen Sagrada María
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.

Míranos con compasión,
no nos dejes madre mía
caer en la tentación
ni de noche ni de día.

En aquella hora postrera
no me niegues tu semblante,
mírame bien madre amante,
mírame cuando yo muera.

Oh María esperanza mía,
del dragón duro tormento,
haz que en el último aliento
diga mi alma: Ave María.
Y danos tu bendición, que recibimos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mi corazón en amarte
eternamente se ocupe,
y mi lengua en alabarte
Madre mía de Guadalupe”.

Y termina la publicación en redes con un exhorto, dice: “Si hablas así con Dios y con su Santísima Madre, no abandonarán a México. Ten fe y comparte, invita a tus amigos a orar, la patria lo necesita”.

Yo no estoy completamente de acuerdo en que lo único que nos queda es orar, más bien coincido con la frase de San Bernardo: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Ciertamente hay que pedir el apoyo divino, pero sin dejar de hacer lo que esté a nuestro alcance contra la destrucción de México: Protestar, denunciar, marchar, lo que sea. Por cierto, este sábado 15 de febrero viene a Tepatitlán El presidente López Obrador para inaugurar, a las 11:00, el cuartel de la Guardia Nacional en el Circuito Juan Pablo II. Digo, por si alguien quiere ir a darle la bienvenida.

(Sé que algunos me llamarán por lo menos “mocho” por haber publicado estas oraciones. No me importa, no me avergüenzo de mi fe y de mis creencias religiosas).

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