El corazón de Tepatitlán es MSC


Por Lic. Christian Villalobos

Tepatitlán sin duda es una ciudad de fe católica. Aunque últimamente, para enriquecimiento de la ciudad vemos como surgen diferentes credos entre la población.

No podemos entender la historia de Tepa sin mencionar la participación del clero católico, el decanato de Tepatitlán pertenece a una de las diócesis más ricas, importantes y poderosas del país, pero antes de que naciera la Diócesis de San Juan, una congregación de sacerdotes misioneros llegaron a esta ciudad, marcándola para siempre y dejando huella en el corazón de las personas de este municipio y de la región. 

Los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús y de Santa María de Guadalupe, fueron fundados el 3 de junio de 1928 por el reverendo padre Teodosio Martínez Ramos. Con la encomienda de trabajar con los campesinos, indígenas y obreros, extendiendo el reinado del Corazón de Jesús, especialmente en las zonas donde hagan falta sacerdotes.

En el año de 1965, el primer cardenal de Guadalajara, José Garibi Rivera colocó la primera piedra del seminario MSC en Las Colonias, de Tepatitlán, para un año después venir y ordenas a los primeros cinco sacerdotes Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús en Tepatitlán.

En las acertadas palabras del R.P. Alejandro Tadeo Ibarra González, “Tepatitlán es un baluarte para los misioneros”. Esta ciudad entrega generosamente a muchos de sus hijos para formar y apoyar al instituto religioso. Del mismo modo los misioneros contribuyen a la formación de los tepatitlenses desde el Instituto Renacimiento Colegio Juan Pablo II, una institución educativa que con un espíritu de “Amor y Reparación” forma desde los pequeños de kínder hasta los jóvenes responsables de preparatoria. Bastantes son los egresados de esa institución que ya convertidos en profesionistas, pero sobre todo en excelentes personas, entregan su existencia en diferentes actividades llevando en el corazón y los actos el carisma MSC.

Las Tradicionales kermeses en el seminario de la calle Matamorros, en el mes de diciembre siempre son un motivo de alegría para la comunidad, ya que la gran mayoría de Tepatitlenses hemos asistido a misa en esa hermosa capilla de cantera, donde somos acogidos de la forma más cálida y familiar por los seminaristas y los padres.

Sin embargo el trabajo de los padres misioneros, no se limita a Tepatitlán, ciertamente esta población es columna de la congregación, sin embargo encontramos su corazón en los “amigos del amigo”, los más pobres y necesitados, los indígenas de la región Altos de Chiapas encuentran siempre un amigo en los MSC, donde cada día trabajan atendiendo bastantes comunidades y luchando por extender el reinado de aquel que los envía.

En el estado de Morelos, junto a los campesinos herederos del legado de trabajo de Emiliano Zapata, encontramos a los padres misioneros acompañándolos y sirviendo con amor.

En medio de la monstruosa urbe de CDMX, los obreros encuentran un refugio de paz en las diferentes parroquias que los MSC tienen en la ciudad y en el estado de México. De nuevo con una vocación de servicio y formación en el estado de México encontramos el segundo colegio MSC denominado el Instituto Zaragoza.

En el extranjero los padres trabajan en la ciudad de Lima y algunas comunidades en la selva amazónica. En España son los hijos del nuevo mundo con los que emprenden la reconquista espiritual de la península ibérica.

En el país vecino del norte, los MSC se encuentran sirviendo en distintas comunidades de migrantes de forma incansable.

Podríamos dedicar varias hojas a hablar de su testimonio y trabajo, pero nos faltaría papel impreso para concluir satisfactoriamente esta misión, cada persona que tiene contacto con esta congregación, se lleva sin duda una grata impresión.

Conocer y reconocer la labor de estos padres es fundamental, ya que solo así podremos valorar y entender su trabajo con los más necesitados. Por lo que invito a los amables lectores a que cuando se encuentren con algún sacerdote, misionero o diocesano, no pierdan la oportunidad de saludarlo, sonreírles en forma de agradecimiento por la labor que hacen y que pocas veces agradecemos. 



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