El hombre sabio


Un grupo de muchachos conocían a un hombre sabio de su pueblo y urdieron un plan para engañarle. Atraparían a un pájaro vivo e irían a visitar al hombre sabio. Uno de ellos sostendría el pájaro detrás de la espalda y le preguntaría: 

-Hombre sabio, ¿el pájaro está vivo o muerto?

Si el hombre sabio respondía que estaba vivo, el chico aplastaría rápidamente al pájaro y diría “No. Está muerto”. Si el hombre sabio decía “El pájaro está muerto”, el chico le enseñaría el pájaro con vida.

Los chicos consiguieron que el hombre sabio los recibiera, el que sostenía al pájaro le preguntó:

-Hombre sabio, ¿el pájaro está vivo o muerto?

El hombre sabio permaneció en silencio durante unos instantes. Después se agachó hasta que quedó a la misma altura que el chico y le dijo: 

-La vida que sostienes está en tus manos. ¿Qué has hecho de tu hermano? Él es un don y una responsabilidad.

Muchas veces olvidamos la gran responsabilidad que tenemos ante la vida, no sólo la propia, sino también la de los demás.

De nosotros depende que muchas personas vayan por buen o por mal camino.

Hay que saber cuidar nuestros comentarios para no dañar a nadie en su vida espiritual.

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