En la mira


¡Hola! Después de 14 días estamos nuevamente con ustedes para comentarles que debido a un viaje que realicé por la península de Yucatán tuve que ausentarme aproximadamente dos semanas, y como quien dice en estos momentos no estoy empapado de lo que ha sucedido en la región alteña, sin embargo eso no es pretexto para no escribir algo, por lo menos del viaje que realicé por los estados de Campeche y Yucatán, este viaje se debió sobre todo porque tuve que asistir a un RIMEX en Mérida, en donde se reunieron casi todos los presidentes electos de los diversos clubes Rotarios del país, y digo casi porque hubo ausencia de algunos, sin embargo el evento fue bueno y en mucho te sirve el haber asistido, sin embargo unos días antes viajé a Campeche a visitar algunos familiares que viven en esta muy hermosa ciudad, entre estas visitas estuve con mi tía Lucía, mi prima Lupita Molina, mi sobrinos Emir Selem y Sarahí Sarmiento, mi primo hermano Manuel Chávez y mi prima hermana Lupita Ocampo a la que tenía aproximadamente unos 20 años sin verla, en este mismo puerto fui a saludar a mis primos Alfonso, María Eugenia y Raymunda Abreu Paniagua, a quienes no había visto aproximadamente en 53 años, mucho tiempo sin vernos, al despedirnos nos dimos un sincero abrazo y poco después me mandó un mensaje que decía “ Querido Manolo, tu breve visita alegró mi corazón, me sentí de 12 o 13 años, abrazando a mi querido primo grande. En esos momentos de convivencia con tu linda esposa, le di gracias a Dios por permitir ese abrazo fraterno, lleno de cariño, afecto sincero. El tiempo se detuvo, y sentí que nuestros seres queridos existían, estaban en sus actividades en El Triunfo y El Naranjo. El libro te remontará a ti también, porque nuestros amados padres tuvieron la vida más difícil, pero no menos plena, sencilla y llena de sabiduría”. Al referirse a El Triunfo y El Naranjo son pueblos en donde nacimos y el libro es una recopilación que hizo mi tío Alfonso(+) en donde escribe muchas cosas familiares y todos sus escritos fueron plasmados en un libro como testimonio de lo que pasaron en esos parajes.. Realmente para nosotros muy interesante, pero no para ustedes, sin embargo se me vino el deseo de escribir algo de este viaje, también me reuní con Gilberto Gómez Chuc y Mario Manrique T, compañeros de estudios inseparables, éramos como verdaderos hermanos y después de 54 años nuestra amistad sigue tan sólida como si fuese ayer, en un desayuno recordamos los gratos momentos que pasamos y nos llegó a la memoria la maestra Alma González que era un verdadero manjar de los dioses, a su padre le decían el holandés porque produjo dos quesos exquisitos, pero solo son recuerdos, ya que en ese tiempo solo éramos unos pequeños inquietos, eso sí, sin maldad alguna, más tarde saldría para Mérida en donde Héctor Molina Ocampo, mi primo hermano se convirtió en guía y desde que llegué a Campeche me dijo, a donde quieras ir yo te llevo y fue de esta manera que pudimos visitar Ezdna, la zona arqueológica de Campeche, de ahí a  Champotón, que se conoce como el puerto del “buen sabor”, ya en Yucatán visitamos la maravillosa ciudad maya Uxmal, quienes hayan ido no podrán desmentirme de que Uxmal muestra en parte la grandeza de una de las civilizaciones más grandes del mundo, ahí me platicaron que los mayas no han desparecidos, aún viven en el territorio y el 30% de los yucatecos son descendientes directos de los mayas, tanto así que en este siglo XXI siguen hablando su lengua, estuvimos en las grutas de Loltun, es como un viaje al centro de la tierra, otro lugar que me impresionó fue Cuzamá, Yucatán tiene descubierto un poco más de tres mil cenotes, algunos son verdaderas maravillas de la naturaleza, en Cuzamá hay tres cenotes, Chelentún (Piedra acostada), Chansinic¨Che (árbol de hormigas) y Bolón-Chohol (hoyo de murciélago),  esta localidad se localiza a solo 50 kilómetros de Mérida y realmente vale la pena visitarlo, sus aguas son muy cristalinas, uno de los cenotes se ve totalmente el fondo y todo parece que es bajo, sin embargo la profundidad es de 27 metros, lo que representa un verdadero peligro si no es bueno para nadar o mejor ponerse su chaleco salvavidas, en fin, hay mucho que platicar de estos lugares, pero como sucede siempre, todo tiene un final y no me queda más remedio que decirles que aunque se escondan bajo las piedras, siempre estarán En la mira.

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