Feministas no quieren apoyo



Las feministas que marcharán el 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer y que están convocando a un paro nacional para el día siguiente, tendrán algún apoyo de personas no feministas, pero menos del que deberían de tener, porque ellas no lo quieren. Aun así, es tanta la indignación de las víctimas de la violencia, que ese domingo o el lunes podría ocurrir algo inesperado para el gobierno de la 4.T, algo tan fuerte que pudiera cambiar el rumbo del país para bien o para mal. Para bien, haciendo reaccionar al presidente López Obrador para que haga lo que debe; para mal, con un acto de feroz represión que nos dejaría claro que ya estamos bajo una dictadura sangrienta. Igual no pasa nada, pero las circunstancias están dadas para que pase todo.

Y digo que las feministas no quieren el apoyo, porque aun cuando la bandera inicial de este movimiento -para esta ocasión específicamente- era protestar contra el feminicidio, para exigir que no las agredan, no las violen ni las maten; no dejan de lado ni por un momento su demanda del derecho al aborto y su actitud violenta y de vandalismo. Resulta paradójico que protesten contra el feminicidio y exijan su derecho a matar niñas antes de que nazcan. El aborto es el primer feminicidio si el producto de un embarazo iba a ser del sexo femenino. Pero ellas no lo entienden así, cuando se fanatiza uno se vuelve como Gabino Barrera, que no entendía razones andando en la borrachera.

Desde que se convocó al paro nacional para el 9 de marzo apareció la controversia, mientras que algunas empresas e instituciones ofrecieron sumarse, las organizaciones provida empezaron a combatirlo, para no darle más fuerza ni representación en nuestro país -fue el argumento- al movimiento abortista, sin importar que sería ésta una oportunidad para protestar fuerte contra el gobierno nefasto de López Obrador. Quienes quisiéramos que esta pesadilla terminara, pero estamos a la vez en favor de la vida, nos vimos así confundidos. Si apoyábamos todos el paro de las mujeres, podría ser ésta una protesta aún mayor y lograr un posible cambio de actitud; pero al mismo tiempo estaríamos apoyando la muerte de seres inocentes que aún no nacen.

Tal confusión me la vinieron a aclarar dos hechos: La violencia con que las mujeres feministas destruyeron las oficinas del poder judicial en Hermosillo, y la división y enfrentamiento de la izquierda a su interior. La secretaria de la Función Pública, Irma Virgilia Sandoval, una de las más corruptas y fanáticas comunistas en el gobierno de AMLO, se lanzó contra la convocatoria de las feministas y dijo que esto es cosa de la derecha (repite lo que diga su jefe) y señaló en su cuenta de Twitter:

“A la derecha lo que le duele es que las mujeres que caminamos al lado del presidente @lopezobrador estemos dando resultados concretos (¿cuáles?) en el combate a la corrupción (¿protegiendo a Manuel Bartlett y a Ana Gabriela Guevara?). Eso es lo que los pone fúricos y agresivos y les tira su máscara de #Fakeministas”.

Luego el Frente Nacional para la Sororidad aclaró que Irma Virgilia usó mal el término “Fakeminismo”, que éste significa:
-Colgarse de una causa justa para sacar raja política.
-Estar al lado de las mujeres cuando te conviene.
-Apoyar al movimiento feminista, pero estar en contra del aborto legal, seguro y gratuito.
-Ir al paro y pensar que eso sí está bien, pero argumentar que “las feminazis que queman todo están mal”.
-Minimizar las luchas de otras compañeras solo porque pienses que la tuya es mejor.
-Decir esto no es lucha de géneros, es “gente buena contra gente mala”.
-No asumir tus privilegios y criticar desde una burbuja las acciones colectivas.
-No leer, no documentarse, expresar comentarios desde los que crees que es feminismo el #Fakeminismo.

Y como algunos de estos puntos me describen y describen a muchas personas que habían pensado apoyarlas y nos llaman “fakeministas”, pues váyanse al carajo entonces. Si algo logran con su paro y disminuye la violencia contra las mujeres, qué bueno; y si no, si con su actitud lo único que logran es que las sigan matando, qué lamentable.

Pero hay novedades en cuanto a los motivos originales, supuestos o reales, para esta protesta. Hay cada día más casos de violencia e impunidad, el asesinato de tres pasantes de medicina en Puebla causó una gran indignación entre sus compañeros, tanto que ya marcharon en protesta cerca de 10 mil estudiantes; la violación y asesinato de la niña Fátima; la indiferencia y desprecio que ha mostrado abiertamente el presidente López Obrador por las víctimas, que pide respeto para los delincuentes pero le molesta que se hable del feminicidio porque se distrae a la gente de la rifa de su avión sin avión.

Si todo esto se junta, si aprovechan muchas de las víctimas, sus familiares, amistades y conocidos para protestar junto con las mujeres el domingo 8 o el lunes, la protesta podría resultar histórica. Ya se vio que resulta difícil quemar las puertas del Palacio Nacional, pero cualquier cosa podría ocurrir.

Mientras redactaba este comentario llegó a mi FB una historia que a la letra dice:
“Les voy a contar lo que me sucedió anoche. Al acostarme escuché ruidos, me asomé y noté que había alguien andando sigilosamente por el patio de mi casa. Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves ruidos que venían de afuera, hasta ver una silueta de 2 hombres armados.
Llamé a la policía, al nuevo 911 y les informé de la situación y les di mi dirección. Me preguntaron si el tipo estaba armado, de qué calibre era el arma, en qué lugar de la casa se encontraba el ladrón, cuál era el color de su ropa etc., les aclaré que no sabía, y que de las características del arma no tenía ni idea.
Me dijeron que no había ninguna patrulla cerca para ayudarme, pero que iban a mandar a alguien tan pronto fuera posible, y que si el tipo intentaba entrar a la casa, que volviera a llamar.
Me quedé reflexionando y unos minutos después llamé nuevamente y les dije con voz calmada:
-Hola, hace un ratito llamé porque había alguien merodeando por fuera de mi casa. Ya no hay necesidad de que se apuren ni de que vengan. Ya maté a los 2 hombres con 2 tiros de una 9 milímetros que tengo guardada para estas situaciones. Y el tiro se los pegué en la mera cabeza y ahora están tirados en el pasillo del patio bañados en sangre ... Y colgué.
En menos de tres minutos había frente a mi casa:

7 Patrullas de la PEI.
3 Patrullas municipales.
2 Estatales de Proximidad.
10 Agentes de la FGR encapuchados.
9 Agentes de la Policía Ministerial.
12 Militares de Fuerzas Especiales.
8 Soldados bien armados.
1 Pelotón de la Marina.
2 Convoyes de la Guardia Nacional.
3 Equipos de reporteros de La Prensa, el Canal 66, Televisa y TV Azteca.
1 Fotógrafo de La Crónica.
1 Unidad del SEMEFO.
1 Grupo de los Derechos Humanos que no se perderían esto por nada del mundo.
3 Funerarias, y
43 Mitoteros que vieron las patrullas y se pararon.


Total, que entre todos agarraron a los ladrones infraganti, quienes estaban mirando a todos con cara de asombro. Tal vez pensaban que mi casa era la casa del Jefe de la Policía.

En eso y en medio del tumulto, un uniformado se aproximó y me dijo: "Creí que usted había dicho haber matado a los ladrones…"
Yo le contesté: "Creí que usted me había dicho que no había nadie disponible..."


¡Esto es México señores! Bendita la tierra azteca donde los ladrones, secuestradores, narcotraficantes, asesinos, extorsionadores, violadores, tienen más derechos que un simple ciudadano común. Esto no es un post, es un reclamo a la violencia que existe en México, tanto contra hombres como mujeres, niñas y niños, somos un país que se encuentra en el top de la pornografía infantil, la trata de personas, la desaparición forzada, el tráfico de órganos, la explotación sexual… Hace faltan leyes más severas e instituciones que velen por los derechos de cada niño, que desde su niñez lo encaminen hasta formar un ciudadano responsable. Me dueles México, porque estás en las noticias del mundo como el más corrupto, el más violento, el más impune. Señor presidente de la República Lic. Andrés Manuel López Obrador: ocupamos, exigimos pacifique este país, es el reclamo del pueblo. Oremos por un México libre de violencia. Los buenos somos más.

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