Tomasita, 63 años de catequista


• Comenzó siendo una niña de 12, en Paredones

• Tres años después llegó a Tepa con su doctrina

Por Juan Ramón Martín Franco

Tomasa González Navarro nació el 7 de marzo de 1933 en Las Motas, municipio de Acatic.

Estudió parte de la primaria con la señorita Lola. En ese tiempo había pocas escuelas.

Tuvo un hermano que se llamaba Jesús.

Siempre le gustó ayudar a los niños.

A los 12 años entró de catequista con el padre Ciro Godínez en El Refugio (Paredones).

A los 15 años la trajeron a Tepatitlán a vivir, en Pantaleón Leal No. 90, a media cuadra del santuario del Señor de la Misericordia y siguió de catequista con el padre Agustín Ramírez, fundador de la congregación Las Siervas del Señor (Colegio Niños Héroes).

Al preguntarle cómo era el padre Agustín Ramírez, comenta que era una persona muy amable, no se enojaba pero sí era muy estricto, las personas le tenían mucho respeto, cuando pasaba por la calle inclinaban su cabeza para saludarlo. Y termina diciendo que era un santo.

De ahí en adelante le ha tocado con muchos padres que han llegado al Santuario y a todos los recuerda con mucho cariño.

Para Ella los niños de ahora y los de antes son iguales, inquietos y traviesos.

Cuando le pregunté qué hacía cuando le salía un niño muy inquieto me dijo: “primero, bajaba la voz para que pusieran atención, si no entendía, me dedicaba a los que estaban atentos y al travieso lo ignoraba”. Nunca le pegó a ningún niño.

Todos tenemos la obligación de aportar algo, hay gente sabia pero de nada le sirve si no aporta algo a los demás.

No solamente daba catecismo en el Santuario y en otros templos, también iba a Los Sauces, al Pedregal, Donato Guerra, San Martín de Porres y a más lugares, se iba en camión y cuando se le hacía tarde en taxi, siempre pagaba con su dinero, nunca recibió un peso de paga.

Recogía los catecismos en San Juan de los Lagos y los vendía en su casa, y el dinero era para el templo.

Los catecismos son 9, uno por año, y todos tienen su Guía para el Catequista.

Trabajó de catequista hasta los 85 años de edad, en total fueron 63 años al servicio de los demás.

Recuerda que cuando estaba la escuela Niño Artillero donde actualmente es el Museo de la Ciudad, le mandaban a los niños al catecismo a las 12 del día.

No sé si le han hecho algún reconocimiento o varios, pero para Ella su mayor satisfacción es que cuando sale mucha gente la reconoce y la saludan con afecto y le agradecen.

Tomasita es de una personalidad seria, aunque siempre ha sonreído. No es muy elocuente al hablar, pero muy humana y sabia. No tiene enemigos.

Actualmente se la pasa en su casa y la acompaña la mayor parte del día la señora Guadalupe Romero (Doña Lupita), siempre han sido vecinas y toda la vida la ha apoyado.
Sesenta y tres años dedicados a los niños y a la Iglesia, un récord difícil de superar.

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